Cuidar el aire, cuidar nuestra vida

Una de las luchas más encarnizadas a través de todos los tiempos ha sido la empeñada contra la naturaleza, pues el hombre ha tratado de imponer sobre ella su voluntad y su poder. El principio que se refiere a la salvaguarda del aire es la clave del desarrollo humano hacia una vida mejor, pero el modo en que estamos contaminando actualmente este recurso significa que este desaparecerá e incluso se volverá nocivo para la salud. Si los pueblos fuesen capaces de utilizar sus recursos juiciosamente, tomando sólo lo que precisan para sus necesidades y dejaran lo suficiente para que el recurso se renovara, entonces lograríamos vivir en armonía con la naturaleza. Con frecuencia el desconocimiento de la misma y la ignorancia de los gobernantes en materia ambiental es la raíz de las acciones destructivas de los humanos, pero ello no es excusa. Son necesarios los cambios en el modo de pensar y en el comportamiento de los hombres para con la Madre Tierra y estos cambios se producirán si todos y cada uno de nosotros estamos dispuestos, verdaderamente convencidos, que tenemos que realizarlos para mejorar nuestra calidad de vida y para que nuestros hijos y n esto hereden un planeta digno. Tener un profundo respeto por la naturaleza, puede conducir a una mejor comprensión de ella y de nosotros mismos, pues somos parte de ella lo mismo que los pájaros, los árboles y los cursos de agua.

Hasta que se formó la capa de ozono en la atmósfera de la tierra, los animales sólo podían vivir bajo la superficie del mar

Cuando los hombres recuerden constantemente las responsabilidades ecológicas tendremos la certeza de que el planeta estará a salvo, porque el hombre habrá acortado la distancia entre él y la naturaleza; escuchará el silencio, olerá el aroma de la madera de los bosques y gozará de un diáfano cielo azul.

Contaminación del aire

En las grandes ciudades como Buenos Aires, el aire se vuelve irrespirable por los humos emitidos por fábricas, calefacciones, transporte público, automóviles particulares, motocicletas, colectivos y camiones que escupen humo negro desde sus caños de escape. El humo es un conjunto de partículas de combustible que no se terminó de carbonizar. Este acuciante problema soportado por todos y casi sin control, nos prueba que esta alteración del ambiente resulta desfavorable para el entorno natural y es consecuencia directa o indirecta de la actividad humana. No podemos dejar de considerar muchos comportamientos contradictorios del vecino que, considerándose víctima de la contaminación urbana, no tiene reparo en quemar residuos en la vía pública, olvidando su responsabilidad de recogerlos y compactarlos.

Actualmente los niveles de contaminación del aire en la ciudad de Buenos Aires son muy altos, producto de las partículas en suspensión: hollín, polvo, aerosoles, gases, vapores, humos y sustancias malolientes. Si a estos contaminantes químicos se une una capa espesa de niebla se produce lo que se conoce con el nombre de smog, que en 1952 produjo una catástrofe muy desbastadora para toda la ciudad de Londres ya que sufrieron sus consecuencias 6.000 personas. Todos los seres humanos dependemos del medio ambiente; por eso es tan importante asumir nuestra responsabilidad, sin dejar de reconocer que un obstáculo importante reside en la fuente de financiación de los programas ambientales. Es imprescindible que los sistemas económicos incorporen el costo ambiental, ya que todos los recursos naturales son bienes del dominio público y su deterioro y su contaminación atentan contra el bien común, derecho consagrado en la Constitución.

Efectos de los contaminantes sobre la salud de la población

Hidrocarburos (HC): son sustancias aromáticas consideradas cancerígenas y atacan el sistema nervioso central.

Óxidos de Nitrógeno (NOx): causan irritación en los ojos, nariz garganta y pulmones, y provoca el smog fotoquímico.

Monóxido de Carbono (CO): es responsable de dolores de cabeza, cansancio, palpitaciones cardíacas, vértigo y disminución de los reflejos; en ambientes cerrados puede causar la muerte.

Humo (material en partículas): irrita los ojos y vías respiratorias.

Óxidos de azufre (SOx): produce daños a las vías respiratorias, reduce la visibilidad.

Aldehídos (CnHmCHO): es irritante de los ojos y vías respiratorias, es uno de los principales responsables de los olores en los gases de escape.

Plomo (Pb): produce saturnismo, provocando de esta forma envenenamiento del sistema nervioso central, como también padecimientos óseos, principalmente en los niños.

Se debe investigar mucho para desarrollar tecnologías no contaminantes y promover el uso de fuentes renovables de energía; la naturaleza no es inagotable. Se necesitan y de forma urgente programas educativos sobre cuestiones ambientales y sociales. Nadie tiene derecho a envenenar el aire. Combatir la contaminación resulta rentable, pues al purificar el aire y reciclar los residuos se reduce el consumo de agua, energía y materias primas, lo que genera beneficios también en la economía de un país.

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