La acción sobre el uso del espacio y desarrollo ambiental

Si bien puede parecer que la elaboración de un modelo “‘holístico” para una amplia región es una tarea imposible, “‘los sistemas complejos pueden ser adecuadamente descriptos, para propósitos específicos, por un número relativamente pequeño de variables”. Y, la principal dificultad no radica en éste tipo de problemas, sino en la poca conciencia general que existe acerca de la tremenda presión que se va a producir, en los próximos cincuenta años, sobre los recursos del planeta, incluyendo a la Argentina. Esta falta de conciencia de la real magnitud del fenómeno produce una lamentable reticencia a alterar las pautas establecidas para la administración de los recursos nacionales. Las soluciones a que puede llegarse a nivel técnico profesional se han visto invariablemente empantanadas por falta de soporte en los niveles de decisión y de implementación. Debido, a la ya mencionada falta de conciencia de la importancia de los aspectos involucrados y al exceso de eficientísimo económico inmediato, en los niveles de decisión, y por falta de comprensión, de adecuadas prioridades y de personal capacitado en los niveles de implementación.

Dentro del programa descripto, el Programa de Desarrollo Ambiental de la Región de Salto Grande, constituye un avance de importancia, ya que, si bien se está tratando de evaluar y minimizar el impacto ecológico de la obra sobre su región de influencia, se ha tomado plena conciencia, en los niveles de decisión de la importancia de éste aspecto del proyecto. Dentro del enfoque global que considera los aspectos de la obra sobre suelo, agua, fauna, flora y, por supuesto, la población humana, veremos algunos aspectos parciales referentes al uso del espacio en la región. Las alteraciones que sobre el medio regional producirá no sólo la represa de Salto Grande, sino también la conexión vial y ferroviaria que se establecerá con el Uruguay, más los puentes viales de Fray Bentos  Puerto Unzué y Paysandú Colón y en especial el puente ferrovial de Zárate  Brazo Largo, que conectará toda la región con una de las metrópolis más grandes del mundo, son potencialmente de gran importancia, pero sus características específicas se hacen de difícil predicción, aún en el mediano plazo, como es normal que suceda en áreas de extensión limitada, de características abiertas, y sujetas a fluctuaciones imprevistas de factores condicionantes. En reconocimiento a éstas características no es indicado hablar de planes reguladores, destinados a obtener un estado ideal para la estructura territorial en algún momento futuro, que normalmente llega cuando todas las características han cambiado. Por lo tanto, es necesario buscar otros instrumentos, que pueden ser simples o sofisticados, pero necesariamente adecuados a los medios que puedan movilizarse.

En el caso de Salto Grande, teniendo particularmente en cuenta las posibilidades de decisión e implantación, se ha creído conveniente plantear una serie de etapas:

1° Es necesario que los países (Argentina y Uruguay) decidan y acuerden no dejar librado al azar el uso del espacio en el área involucrada. Esto, que parece obvio, no lo es, sino que reviste la mayor importancia debido a los frecuentes cambios de políticas y enfoques que suelen producirse a nivel de gobiernos, y a la resistencia que cualquier medida de acción social conjunta suele producir en los individuos. Por lo tanto, se propone que “‘ambos Países convengan acordar actividades conducentes a promover, orientar, normalizar y controlar el uso del espacio en el territorio de la Región de Salto Grande, que le corresponde”.

Es necesario definir una región de planificación. Esta debe ser suficientemente·amplia como para abarcar las áreas donde puedan producirse, y/o será conveniente que se produzcan, las más importantes transformaciones. Por consiguiente, se ha propuesto una región que incluye a todos los departamentos ribereños al río Uruguay, tanto de las Provincias argentinas, como del Uruguay, desde el nacimiento del embalse hasta la desembocadura del río.

Es necesario definir los objetivos a que deberá responder la organización del espacio territorial de la región. Este elemento debe ser el foco orientador de la planificación, a cuya luz deben evaluarse las distintas posibilidades que se presentan. En cierta medida, los objetivos reemplazan al antiguo Plano Director, con la gran ventaja de constituir un conjunto de propósitos, con mucha más posibilidad de permanencia temporal, que un conjunto de soluciones cristalizadas que devienen obsoletas mucho antes de poder concretarse.

4° Es necesario definir un conjunto de Normas. Este cuerpo normativo debe tener por función brindar instrumentos que permitan efectivizar la planificación, proporcionando apoyatura a quienes deban, a través del tiempo, ir guiando la estructuración espacial de la región.

5° Finalmente, es necesario instituir un Organismo de Aplicación. Este debe ser el responsable de guiar las transformaciones de la estructura espacial de la región, coordinando los distintos intereses públicos y privados, conjuntamente con los distintos aspectos jurisdiccionales, teniendo como referencia los objetivos regionales y apoyándose en las normas de uso del espacio. En su seno deberán realizarse los aspectos instrumentales de la planificación, de tal modo que quienes elaboren las acciones a realizar, sean los mismos que deben ponerlas en práctica.

Este conjunto de etapas constituye el punto básico de arranque para la planificación, es necesario que las mismas se concreten para pasar del plano de las aspiraciones al plano de las acciones.

El instrumento básico para la toma de decisiones, en el seno del Organismo de Aplicación deberá ser un modelo de comportamiento de la región, que permita rápidamente determinar las consecuencias de la alteración de una de las variables sobre las restantes, pudiéndose así evaluar la magnitud de los beneficios y/o inconvenientes que dicha alteración pueda producir. En éste sentido, ya se ha hecho un avance con la colaboración de un modelo matemático del comportamiento del agua del embalse en función de las actividades que se desarrollen en su área. Este modelo de agua pasará a ser un su modelo general, que servirá para guiar racional y globalmente las transformaciones funcionales. y estructurales de la region.

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