Rebeca Atencia, la heredera de Jane Goodall que lucha por la conservación de los chimpancés del Congo

La historia de conservación de Rebeca Atencia y los chimpancés comenzó en Ferrol, España, pero se consolidó en África Central. Desde hace más de 20 años, la veterinaria y primatóloga vive en el Congo, donde dirige el Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga (CRCT). Su labor científica y humanitaria ha cambiado el destino de cientos de chimpancés rescatados del tráfico ilegal y de la caza furtiva. La presencia de Atencia ha convertido al CRCT en una referencia mundial en conservación de primates amenazados.

El vínculo entre Rebeca Atencia y los chimpancés es inseparable del legado de Jane Goodall. La primatóloga británica, luego de conocer el trabajo de Atencia en 2005, le ofreció la dirección del CRCT y más tarde la dirección del Instituto Jane Goodall en Congo. La experiencia clínica y de campo de Atencia resultó fundamental para fortalecer programas de rehabilitación que priorizan el bienestar animal y el retorno a la vida silvestre.

El trabajo de Rebeca no se limita al cuidado veterinario. Su enfoque incluye educación ambiental, sensibilización comunitaria y acompañamiento técnico a autoridades locales. De este modo, la conservación no se concibe como un esfuerzo aislado, sino como una acción integrada que comprende la protección de hábitats, el combate al comercio ilegal y el fortalecimiento institucional. La permanencia de Atencia en la región, más allá de proyectos puntuales, demuestra que la conservación requiere de un compromiso prolongado.

El desafío de la conservación de los chimpancés

Salvar chimpancés en peligro de extinción implica enfrentar amenazas múltiples. Entre ellas, la deforestación. Esta actividad humana transforma su hábitat y reduce drásticamente los territorios disponibles para las comunidades silvestres. La destrucción del bosque avanza impulsada por actividades extractivas, la agricultura y la tala ilegal. Esta presión ambiental fragmenta los grupos, limita las fuentes de alimentación y genera conflictos entre los animales y los humanos. Sin un ecosistema sano, la supervivencia de los chimpancés se vuelve inviable a largo plazo.

A las amenazas ambientales se suman enfermedades que afectan tanto a los chimpancés silvestres como a los cautivos. Algunas de estas patologías se transmiten a partir del contacto con humanos o animales domésticos, y otras surgen por condiciones precarias durante el cautiverio ilegal. La intervención veterinaria se vuelve indispensable para evitar la propagación de infecciones y garantizar procesos de rehabilitación seguros. 

El tráfico ilegal es otro gran desafío. Las crías capturadas suelen provenir de comunidades donde los adultos fueron asesinados, generando daños profundos en la estructura social de los chimpancés. El comercio ilegal se sostiene por redes criminales que buscan vender crías como mascotas o para espectáculos, violando leyes nacionales e internacionales. El trabajo de Atencia involucra la recuperación de los animales intervenidos por autoridades, la coordinación con gobiernos y organizaciones ambientalistas como Greenpeace, y el fortalecimiento de los marcos legales para sancionar a los responsables.

Su encuentro con Jane Goodall y la continuidad del legado

El encuentro entre Rebeca Atencia y Jane Goodall en 2005 marcó un punto de inflexión. Atencia había colaborado previamente en Help Congo en la reintroducción de chimpancés huérfanos, lo que llamó la atención de Goodall. Durante su visita, la primatóloga británica quedó impresionada por el compromiso, la capacidad y la vocación de servicio de Atencia. Esto permitió la transición de liderazgo en uno de los programas de rehabilitación más importantes del continente africano.

Jane Goodall reconoció que Rebeca Atencia representaba una nueva generación de conservacionistas que trabajan desde el terreno, sin temor a condiciones adversas. Goodall afirmó que Atencia le recordaba a sí misma cuando comenzaba: alguien dispuesta a trabajar duro, vivir en ambientes remotos y enfrentar la complejidad de la selva sin perder sensibilidad ni determinación.

Con el paso del tiempo, Atencia y Goodall desarrollaron una relación de confianza profesional y humana. La colaboración entre ambas permitió ampliar programas de educación y cooperación, integrando ciencia, comunidad y conservación. El compromiso de Atencia con la formación de nuevas generaciones garantiza que el legado de Goodall no solo continúe, sino que se adapte a contextos cambiantes. El liderazgo femenino en conservación adquiere así un nuevo significado, basado en la perseverancia y en la construcción colectiva.

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