COP 30: un encuentro clave para defender los bosques y enfrentar la crisis climática

La crisis climática continúa avanzando de forma peligrosa. Por este motivo, la COP30 que se llevará en Belém (Brasil) no es una cumbre más. Por el contrario, podría convertirse en el punto exacto de la historia en el que los líderes del mundo definirán si se avanza hacia una transición real para proteger los bosques y reducir emisiones, o si se sigue caminando hacia un escenario incompatible con la vida tal como la conocemos.
En medio de una Amazonía que marca récords de temperatura, incendios forestales y degradación, organizaciones ambientales como Greenpeace advierten que esta reunión global tiene que convertirse en un hito histórico. Se necesitan compromisos concretos, vinculantes y con plazos claros de parte de todos los involucrados.
Crisis climática: un mundo que vive al límite
La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta ya está peligrosamente cerca del umbral de 1,5 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París. Superarlo significa que se multipliquen los eventos climáticos extremos, se acelere el colapso de los ecosistemas, aumente la frecuencia de los incendios forestales y se agraven aún más las sequías que afectan directamente la seguridad alimentaria de millones de personas.
En la actualidad, la Amazonía es uno de los ecosistemas más amenazados por el cambio climático. Varios estudios señalan que grandes extensiones están cerca del punto de no retorno: un límite en el que la selva dejaría de regenerarse y comenzaría a transformarse en una sabana degradada. Esto liberaría enormes cantidades de dióxido de carbono almacenado, retroalimentando aún más el calentamiento global.
Por este motivo, que la Conferencia de las Partes tenga lugar en la ciudad de Belém, en pleno corazón de la Amazonía brasileña, no es casual, sino más bien una señal del momento crítico que vive el planeta y un grito desesperado de ayuda hacia todos los participantes.
Un llamado a la acción justo antes del comienzo de la cumbre

Horas antes de iniciarse la cumbre, Greenpeace realizó una acción directa en la ciudad de Madrid para ilustrar el nivel de riesgo que enfrenta el mundo. Una activista cruzó una cinta de highline a 30 metros de altura, acompañada por una pancarta gigante que advertía que la Tierra está literalmente en la cuerda floja. El mensaje es simple: cada año perdido nos acerca a escenarios irreversibles, y cada decisión tomada hoy define el futuro climático.
Mientras tanto, una delegación de la organización sin fines de lucro se encuentra en Belém `para exigir a los gobiernos que dejen de lado por una vez sus discursos vacíos y los transformen en políticas verificables. La demanda principal es lograr un plan global que termine con la destrucción de los bosques y que se base en la ciencia para combatir la crisis climática.
La importancia de los bosques para frenar el cambio climático
Pareciera que para muchos políticos, los bosques del planeta son solo un recurso turístico. Sin embargo, estos ecosistemas son una infraestructura ecológica esencial. La Amazonía, el Gran Chaco, los bosques templados y tropicales funcionan como gigantescas reservas de dióxido de carbono, regulan los ciclos hidrológicos, sostienen a las economías locales y protegen la biodiversidad más rica del mundo.
La deforestación, sin embargo, continúa avanzando impulsada por la expansión ganadera, agrícola y minera. A nivel global, la pérdida de bosques representa cerca del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En Sudamérica, la situación es aún más grave: el Gran Chaco argentino y paraguayo figura entre los focos de deforestación más rápidos del planeta. Brasil, pese a ciertas mejoras recientes, sigue bajo presión por incendios intencionales y el avance de actividades extractivas en territorios de Pueblos Indígenas.

Por eso, la COP30 debe ser el escenario donde por fin se lleve a cabo un acuerdo por un nuevo Plan de Acción Forestal capaz de frenar la destrucción antes del año 2030. Solo queda saber si los líderes del mundo estarán a la altura de esta exigencia.
¿Qué exige Greenpeace en la COP30?
1. Cerrar la brecha de ambición: en otras palabras, lograr un acuerdo mundial que obligue a los países a aumentar sus compromisos de reducción de emisiones para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C. Esto implica dejar atrás el uso de combustibles fósiles, acelerar las energías renovables y adoptar medidas concretas para reducir emisiones en esta década, que es la más crítica.
2. Un Plan Forestal de cinco años para terminar con la deforestación: es decir, garantizar el fin total de la deforestación para 2030, tal como ya se había acordado en cumbres anteriores. Este plan debe incluir financiación estable, mecanismos de monitoreo y sanciones para los países o empresas que no cumplan.
3. Financiamiento para los Pueblos Indígenas y las comunidades locales: La evidencia es clara: los territorios bajo gestión de Pueblos Indígenas presentan niveles de conservación mucho más altos que las áreas protegidas tradicionales. Sin embargo, estas comunidades reciben una mínima parte de los recursos internacionales destinados al clima.





