Estrategias para proteger el hogar del calor extremo

El verano en Chile trae consigo olas de calor extremo producto del cambio climático. Durante estos períodos, es necesario mantener los hogares frescos mediante herramientas que combinen la economía y la responsabilidad ambiental. Esto es especialmente importante en un contexto donde la alta dependencia de los sistemas de climatización aumenta el consumo eléctrico y, en consecuencia, la presión sobre la red energética del país.
En diciembre, enero y febrero, el uso masivo de aires acondicionados puede representar ¡hasta un 25% del gasto mensual de un hogar! Pero cuando se utilizan equipos antiguos o poco eficientes, este consumo se multiplica, generando facturas elevadas y un fuerte impacto ambiental. Es importante entender que cada kilovatio demás implica una mayor emisión de gases de efecto invernadero.
Por este motivo, es clave anticiparse y planificar la eficiencia energética para adoptar estrategias de aislamiento y ventilación que permitan reducir costos, disminuir las emisiones y mantener un hogar fresco y confortable.
Aislación térmica: la barrera contra el calor extremo
Una de las estrategias más efectivas para mantener los hogares frescos es mejorar la aislación térmica. Cuando los techos, las paredes y los pisos se encuentran bien aislados conservan de mejor manera la temperatura interior y pueden reducir hasta en un 35% el consumo energético generado por los aires acondicionados. Para ello se pueden utilizar materiales como lana de vidrio, poliestireno expandido o poliuretano.
Otras medidas complementarias, como sellar las rendijas de las puertas y ventanas para evitar la entrada de aire caliente, o utilizar cortinas gruesas o persianas exteriores para bloquear la radiación solar directa en las horas de mayor calor (entre las 10 y las 16 horas), permiten mantener una temperatura más fresca sin recurrir al aire acondicionado de manera constante.

Siguiendo estas medidas, no solo se consigue ahorrar dinero, sino que además, al disminuir el uso de los sistemas eléctricos, también se reducen las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la generación de electricidad. De esta manera, cada ciudadano puede contribuir al cuidado del planeta.
Ventilación cruzada y espacios verdes
La ventilación cruzada, que consiste en abrir ventanas opuestas de un mismo ambiente (especialmente al amanecer o al anochecer), permite que el aire se renueve evitando que suba el consumo energético. Se trata de una práctica simple puede mejorar notablemente el confort de los hogares en épocas de calor extremo.
Por otro lado es importante que haya vegetación en los alrededores de los hogares. Los árboles, los arbustos y las enredaderas generan sombra natural, reducen la temperatura ambiental y crean sectores de microclimas más frescos. Además, contribuyen a absorber dióxido de carbono, limpiar el aire y favorecer la biodiversidad urbana.
Electrodomésticos más eficientes, hábitos más sostenibles

De acuerdo con expertos de organizaciones ambientalistas como Greenpeace Chile, otra gran manera de optimizar la eficiencia energética es mantener los equipos eléctricos en buen estado. Por ejemplo, limpiando de forma regular los filtros del aire acondicionado, incorporando la tecnología LED a las luces y programando el uso de los electrodomésticos de uso diario. De esta forma será posible ahorrar energía de forma significativa.
Y más allá de disminuir el consumo, estos hábitos ayudan a que no haya tantos picos de demanda eléctrica que ponen en riesgo la estabilidad de la red durante los días de calor extremo. Por eso es importante que cada hogar adopte medidas conscientes que contribuyan a evitar apagones y pérdidas económicas.





