Denuncian una red de caza ilegal de yaguaretés en Argentina y Bolivia


A pesar de los esfuerzos para garantizar su conservación, el yaguareté (Panthera onca) es víctima de una nueva amenaza. Una investigación internacional llevada a cabo recientemente dejó al descubierto una red de caza ilegal que operaba en territorio argentino y boliviano. Gracias a la acción conjunta de fiscalías y agencias ambientales de ambos países y de sus pares de Brasil, la operación fue desmantelada, aunque se teme que pueda continuar funcionando en la clandestinidad.
El caso fue denunciado por un guardaparques boliviano que puso en evidencia estas prácticas de “biocidio” en áreas protegidas como el Parque Nacional San Matías, ubicado en el departamento de Santa Cruz (Bolivia). A esta denuncia se sumaron diversas organizaciones ambientales, como Greenpeace Argentina, que desde hace años lucha por proteger a esta especie en peligro crítico de extinción.
En la Argentina, los yaguaretés están protegidos por leyes nacionales y, en el año 2001, fueron declarados monumento natural de la Nación. Sin embargo, su hábitat se ha reducido en cerca de un 95% en lo que va del siglo XX. En la actualidad, se calcula que ¡apenas sobreviven 250 ejemplares!
Una red internacional asesina de yaguaretés
Durante el operativo llevado a cabo por autoridades ambientales de los 3 países involucrados en la investigación se pudieron incautar trofeos de caza, vehículos, equipos especializados y hasta documentación que prueba la magnitud de esta actividad ilícita.
El principal implicado es el empresario argentino Jorge Néstor Noya, quien operaba el Club de Caza & Safari Argentina. De acuerdo con la denuncia, la red a su cargo organizaba expediciones de caza en áreas protegidas de Bolivia y Argentina en las que se realizaban matanzas indiscriminadas de yaguaretés, a pesar de su estatus de especie en peligro.

Y si bien esta detención pone una pausa a la caza furtiva, los expertos advierten que la lucha contra estos empresarios inescrupulosos que no dudan en atentar contra la vida de esta especie icónica de América Latina debe continuar. Para ello será necesario reforzar las medidas legales que protegen a estos felinos y aumentar los presupuestos destinados a ejercer un mejor control.
¿Cuáles son las principales amenazas que enfrentan los yaguaretés?
Sin dudas el principal peligro que enfrenta esta especie tiene que ver con la caza furtiva impulsada tanto por el tráfico ilegal de sus pieles, como por la persecución de ganaderos que lo consideran una amenaza para su ganado. Y aunque normativas como la Ley Nacional 22.421 de Conservación de Fauna prohíben su caza, en varias regiones del país aún existen redes clandestinas que comercializan sus colmillos, pieles y garras a mercados asiáticos o europeos.
Por otro lado está el problema de la pérdida de hábitat, que es producto de la deforestación y la expansión agrícola que han sufridos los territorios latinoamericanos en las últimas décadas. En Argentina específicamente, ya no se los puede encontrar en la Patagonia, donde alguna vez hubo registros de su presencia. Y el avance de la frontera agropecuaria en provincias como Salta, Formosa y Chaco continúa reduciendo su hábitat natural.
Finalmente se encuentra el factor de los atropellamientos. En provincias como Misiones y Corrientes no existen suficientes corredores biológicos, pasos de fauna y/o medidas de control de velocidad. Por este motivo, muchos animales son víctimas del tránsito en aquellas áreas donde su hábitat se encuentra fragmentado por carreteras.

¿Qué se puede hacer para protegerlos?
La única manera de evitar que el yaguareté se extinga por completo es a través de la aplicación estricta de las leyes que lo protegen, la restauración de sus hábitats y la educación ambiental de los ciudadanos. Además, existen iniciativas como la reintroducción de individuos en el Parque Nacional El Impenetrable que han demostrado que es posible recuperar sus poblaciones.
Sin embargo, estos esfuerzos requieren de mayor inversión y de un monitoreo continuo. Es importante recordar que la supervivencia de este felino no solo es positiva para la especie, sino que además es fundamental para preservar los ecosistemas que habita. Al tratarse de un depredador tope, el yaguareté regula las poblaciones de otras especies, evitando desequilibrios ecológicos y la propagación de plagas.