Lanzan una campaña mundial para proteger a los pulpos

Más de 160 organizaciones de Chile y del mundo han unido fuerzas para pedir que se deje de financiar proyectos de cultivo de pulpos. La iniciativa, llamada Salvemos a los pulpos, surgió tras el conocimiento de diversos estudios que muestran la alta sintiencia de esta especie. La sintiencia es un término que indica la capacidad de los animales de sentir, percibir y experimentar emociones complejas, como estrés, miedo y dolor.
Los pulpos son criaturas extremadamente inteligentes, curiosas y solitarias. Por estos motivos, mantenerlos en condiciones de granja intensiva provoca un sufrimiento innecesario y varios problemas de comportamiento: entre ellos el canibalismo, con atacando a otros de su misma especie.
La campaña fue dirigida a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y al Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEFF), solicitando que los fondos destinados a estudios de cultivo de pulpos sean redirigidos hacia proyectos que respeten la vida y bienestar de estas especies.
Según la carta enviada por las organizaciones participantes, desde 1983 hasta la fecha, el Estado chileno invirtió más de 2400 millones de pesos en investigaciones relacionadas con la cría de pulpos. Entre estos proyectos se encuentra el llevado a cabo por la Universidad Austral de Chile, que recibió más de 80 millones de pesos en financiamiento.
¿Por qué los pulpos son especiales?
Los pulpos poseen un sistema nervioso central muy desarrollado y tres corazones. Su cerebro es capaz de aprender, recordar y resolver problemas, lo que les permite abrir frascos, navegar laberintos y hasta usar herramientas. Además, sus brazos contienen ganglios neuronales independientes. ¿Qué quiere decir esto? Que tienen la capacidad tomar decisiones por sí mismos, sin depender del cerebro central.

Otro dato importante sobre los pulpos es que poseen un ciclo de vida corto, que puede variar entre 1 y 3 años según la especie. Durante este tiempo, crecen rápidamente, pero durante sus etapas de reproducción son extremadamente sensibles al estrés y a las condiciones del ambiente. En las granjas, confinados y manipulados por el hombre, su mortalidad puede aumentar a niveles críticos.
Una tortura física y psicológica
Todas estas características hacen que mantener a los pulpos en jaulas o tanques les genere un nivel de estrés constante, algo que afecta tanto su salud física como su comportamiento. Por otro lado, las granjas de pulpos generan grandes riesgos ambientales, ya que el cultivo produce enormes cantidades de desechos orgánicos que se vierten en el mar, lo que puede contaminar las costas y afectar a otras especies.
Otro problema tiene que ver con su alimentación, ya que estas granjas requieren proteínas de origen animal, lo que aumenta la presión sobre la pesca y los ecosistemas oceánicos. Por último, el uso excesivo de antibióticos para controlar las enfermedades más comunes puede hacer que las bacterias se vuelvan más resistentes, propagar bacterias resistentes, trasladando el riesgo a otras especies (incluidos los seres humanos).
Animales que sienten
Investigaciones recientes muestran que los pulpos pueden experimentar miedo, placer y dolor. Además, tienen la capacidad de aprender observando a otros individuos. Esto hace que las prácticas de las granjas intensivas no solo afecten su salud física, sino también su bienestar psicológico.
Desde las organizaciones ecologistas Derecho y Defensa Animal, y Greenpeace Chile, dos de las participantes de la campaña Salvemos a los pulpos, destacan que, en la actualidad, no existen métodos humanitarios para sacrificarlos, ni las condiciones adecuadas para criarlos en cautiverio.
Un daño a otras especies

El impacto negativo de las granjas no solo afecta a los pulpos. La contaminación que generan puede afectar a todo el ecosistema marino. Mientras que la sobreexplotación de los recursos para alimentar a los animales puede alterar las cadenas alimentarias. Esto demuestra que el cultivo intensivo no es solo un problema ético, sino también ambiental y económico.
Y es que los pulpos cumplen roles importantísimos en los ecosistemas marinos. Son depredadores y presas de otras especies, por lo que contribuyen a regular las poblaciones de otros invertebrados y ayudan a mantener el equilibrio en los fondos marinos. Por este motivo, alterar sus poblaciones genera un efecto en cadena, perturbando a otras especies y la salud general del océano.
Para poner fin a esta problemática, la campaña chilena propone:
- Detener el financiamiento público a proyectos de cría intensiva.
- Redirigir los fondos a investigación ética, educación ambiental y conservación de ecosistemas marinos.
- Establecer regulaciones que protejan a los pulpos y otros invertebrados altamente sintientes.
- Mejorar la legislación para que las decisiones científicas y de financiamiento tomen en cuenta el bienestar animal, la conservación del océano y la ética.





