Con hongos y residuos agrícolas, una startup salteña redefine el envase sustentable en Argentina

Una empresa del norte del país transforma micelio y paja de poroto en embalajes biodegradables que desafían al plástico.
¿Cómo y por qué una startup en Salta está cambiando la cara del packaging en el país?
En Argentina, la industria del envase aún depende fuertemente del plástico, y por eso es que la apuesta de la empresa Fungipor (Salta) representa un salto más que radical: convertir residuos agrícolas y micelio de hongos en materiales de packaging que se degradan con rapidez y no generan microplásticos.
La cofundadora, Ayelén Malgraf, explicó al medio de comunicación Página 12: «Elegimos la industria del packaging porque es la más contaminante … y en ese sentido queríamos desarrollar algo que ayudara al cuidado del medio ambiente».
Así, si busca soluciones sostenibles, encuentra en este emprendimiento una propuesta verdaderamente innovadora, local y escalable.
Valores ejemplares para cuidar al medio ambiente
Malgraf detalla qué subproductos emplean: «… encontré que la paja de poroto era el sustrato ideal para que el micelio de nuestros cultivos creciera fuerte y lograra una estructura rígida».
Esa materia prima proviene de la zona norte de Argentina, lo que implica menor logística, mayor valor agregado local y una industria que activa economías regionales.
El resultado: embalajes elaborados con impresoras 3D, para productos de perfumería, cosméticos o alimentos, que sustituyen a los materiales convencionales provenientes del petróleo. El micelio se transforma en un aglutinante natural que produce materiales sólidos, ligeros y capaces de resistir impactos y el fuego.
Este caso ilustra que, para aquellos que trabajan en los sectores de alimentos, cosméticos o industrial y evalúan a proveedores sostenibles, una solución “verde” no tiene por qué ser importada; puede producirse en el país.
Consecuencias en el medio ambiente, el mercado y la industria
Fungipor ofrece tres ventajas: reduce los desechos agrícolas, emplea biomateriales innovadores y suministra un producto de embalaje que se incorpora a la economía circular. Como afirma Malgraf: “Los hongos se muestran como un aliado estratégico para fomentar soluciones en áreas clave de la economía”.
Aunque la tecnología está avanzada, el reto es ahora aumentar la escala, certificar, reducir costos y captar grandes volúmenes de producción. Malgraf lo resume: «Es cuestión de guiar el crecimiento en moldes y supervisar sus condiciones para conseguir propiedades concretas».
Para usted, que está del otro lado de la cadena (como proveedor, marca o distribuidor), este emprendimiento representa una opción emergente de envase sostenible argentino, con origen y desarrollo local, lista para crecer.


