La contaminación de los espacios acuáticos 

La predación irracional y la contaminación de los espacios acuáticos y aéreos atentan contra las funciones simbióticas. La contaminación es un cambio perjudicial para los componentes físicos, químicos o biológicos del aire, el suelo o el agua que afecta o afectará nocivamente la vida de los seres humanos o de otras especies beneficiosas. Esta contaminación se origina en diversas causas: aumento de la densidad demográfica, incremento de la demanda de consumo por persona, mayor cantidad de desechos por persona, falta de tratamiento de residuos y efluentes industriales y domiciliarios. Los países con mayor desarrollo que tienen el 30% de la población mundial, son los responsables principales de la contaminación química agroindustrial de la atmósfera y los océanos.

La contaminación se realiza a través de sustancias no degradables o de degradación lenta como botes de aluminio, sales mercuriales, plásticos, compuestos químicos, fenólicos de cadenas largas, DDT, etc.; de sustancias biodegradables como las aguas negras; y de formas de energía radioactiva, electromagnéticas, no iónicas sonoras o lumínicas perjudiciales. La contaminación se puede vigilar por diversos medios: medición de concentración de contaminantes o de sustancias que se agotan1, por uso de índices biológicos, ensayos con microorganismos, medición de BOD, etc., y los desechos pueden ser tratados en fases primaria o mecánica, secundaria o biológica y terciaria o química. La contaminación tiene diferentes costos que se manifiestan en la pérdida de recursos, en los gastos de control y supresión de los contaminantes, en problemas que genera para la salud humana.

El hombre debe evitar transformarse en un parásito de su ambiente “Ha llegado el momento de que el hombre administre tanto su propia población como los recursos de los que depende”. Cuando la actividad económica cultural de las poblaciones humanas se desinteresa o independiza demasiado de la naturaleza, se originan dificultades. Por tanto, deberíamos considerar a la ciudad como parte integrante de la ecósfera y promover, en consecuencia, una remodelación urbano rural con descentralización económica, demográfica y política.

Los problemas generales ecológicos, señalados anteriormente, se reflejan como en un espejo en las condiciones particulares de la Región de La Matanza. Las tierras llanas con leves ondulaciones pertenecientes a la fértil pampa húmeda de nuestro país, cursada por el Río Matanza y un conjunto de arroyos y arroyuelos afluentes, conservó sus características rurales hasta que las migraciones internas hacia Buenos Aires inician un crecimiento demográfico explosivo. La revolución industrial tardía en Argentina que se origina en la década del ’30 y es estimulada por políticas gubernamentales que la aceleran a partir de 1947, se realiza en los marcos del país agropecuario exportador con centralización económica en el puerto de Buenos Aires.

El desarrollo industrial en el marco de esas condiciones estructurales intensifica la concentración económica en Buenos Aires e inicia un rápido crecimiento demográfico alrededor de la Capital Federal, con despoblamiento de zonas rurales aproximadamente el 80% de la exoenergía que se consume en el país, se utiliza en la diagonal que se extiende desde la Ciudad de San Lorenzo en la Provincia de Santa Fe. Este intenso crecimiento industrial, comercial y demográfico, se manifiesta con fuerza en la región de La Matanza. Este rápido crecimiento económico y demográfico sin planificación urbana, sin estudios de impacto ambiental y sin tratamientos de efluentes industriales y domiciliarios ha deteriorado el ambiente de la región. De un ambiente rural sano y atractivo se ha transitado a un ambiente, en general insalubre, desagradable y no recreativo. La zona de frondosa vegetación, de césped y pastos continuos, con abundante fauna de ecosistemas aeroterrestres y acuáticos, se ha transformado en gran parte de su superficie en asiento suburbano, con hacinamiento y precariedad habitacional, aguas contaminadas y extinción de la flora y la fauna que la caracterizaban.

Como hemos señalado al describir la situación ambiental de La Matanza: más del 90% de los establecimientos industriales no poseen plantas depuradoras de efluentes y descargan sus desechos en la atmósfera, en las aguas dle escorrentía y subterráneas y en basurales ilegales. Se calcula que el 25% de los hogares no tienen servicios de recolección de residuos, el 40% de las casas no tienen conexión con redes cloacales y el 39% de los habitantes de la región carece de agua potable.

Como decimos en el capítulo V, del libro “Ecología y Calidad de Vida”: “El agua es componente vital cuyo estado incide en la vida y la salud de los seres vivos del ecosistema, animales y seres humanos, agua dulce que al no ser preservada en su composición normal acarrea graves consecuencias para el equilibrio ecológico en general y para los hombres en particular”. Por tanto, si habría que seleccionar un problema ecológico principal entre los tantos que existen en la región, consideramos que la respuesta correcta es: la contaminación de las aguas del Río Matanza, de los arroyos y de las napas freáticas.

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