Pablo Canziani: el científico que ha alertado durante tres décadas que el cambio climático es una realidad

Una denominación se repite con frecuencia en la cartografía científica argentina enfocada en el clima: Pablo Canziani, quien lidera el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), investiga en el CONICET y es especialista en física atmosférica, es una de las figuras más claras para explicar cómo la crisis climática tiene un impacto sobre América del Sur. Su estilo, en vez de alarmismos simples, combina una precisión científica, un talento pedagógico y una persistencia que ha caracterizado toda su carrera: Argentina no tiene la alternativa de seguir considerando el medio ambiente como un tema secundario.
“El cambio climático no es algo que sucederá en el futuro: ya está pasando y lo observamos cada año”, afirmó Canziani en una entrevista con Radio Con Vos. Ese diagnóstico, que se repite en presentaciones y pláticas, resume décadas de investigación que relacionan la degradación del medio ambiente, los sucesos extremos y la vulnerabilidad social. Pero también incluye un llamado a la acción, que él considera urgente y realizable.
Una voz clave en el IPCC
Canziani formó parte del equipo argentino que colaboró en la creación de reportes para el IPCC, la entidad científica más relevante a nivel global en temas relacionados con el clima. Su trabajo se enfocó en la atmósfera, los modelos regionales y la variabilidad del clima, enfocándose específicamente en el Cono Sur.
En 2022, Télam afirmó después de la publicación del Sexto Informe del IPCC: “Latinoamérica es una de las zonas más propensas a ser vulnerables en todo el mundo, no debido a que el clima sea más extremo, sino porque nuestras sociedades están menos equipadas para reaccionar”. Esa frase se transformó en un resumen de su perspectiva acerca del vínculo entre el medioambiente y la desigualdad: las comunidades más vulnerables seguirán siendo las más afectadas por la pérdida de biodiversidad, sequías, olas de calor e inundaciones si no existen políticas públicas a largo plazo.
Argentina ante situaciones extremas
Canziani fue uno de los primeros en alertar que el país continuaría experimentando un incremento en la frecuencia y la severidad de eventos extremos. En una columna que se publicó en La Nación, esclareció que las sequías duraderas en la Pampa Húmeda, las inundaciones históricas del Litoral y las olas de calor sin precedentes en las metrópolis tienen que entenderse como un componente de un patrón estructural.
“No es que el clima ‘se ha vuelto loco’. Al presentar un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), donde también trabaja como investigador, afirmó: “Nosotros lo modificamos con nuestra manera de producir y habitar el territorio”. Para él, resulta imposible idear políticas climáticas sin examinar la manera en que se extendió la frontera agrícola, la forma en que se urbaniza sin planificación y el proceso de degradación de los bosques nativos.
Ciudadanía, ciencia y política
Una de las características que lo diferencian es su empeño en unir ciencia y ciudadanía. Desde hace algunos años, interviene en proyectos de adecuación comunitaria, talleres escolares, programas de divulgación y capacitaciones para los municipios. En Página/12, en el año 2023, advirtió: “Las políticas públicas carecerán de legitimidad si la sociedad no comprende lo que el cambio climático implica en su vida cotidiana”.
Esa convicción lo impulsó a asumir un papel de cada vez más educativo. Explica, con una claridad poco común, por qué la desaparición de humedales empeora las inundaciones; cómo una ciudad sin árboles puede elevar su temperatura en 7 grados durante una ola de calor; y qué implica que Argentina se encuentre entre aquellos países donde el patrón de lluvias se vuelve más incierto.
Una advertencia permanente: no hay espacio para la improvisación.
Una de las cosas que lo distingue a Canziani es la paciencia con la que, repetidamente, sostiene que el país necesita planificación climática a largo plazo. “No es posible que continuemos reaccionando cada vez que una catástrofe sucede. “El cambio climático requiere anticipación”, declaró en un seminario de la Red Argentina de Municipios ante el Cambio Climático.
Ese reclamo se dirige hacia políticas que vayan más allá de los gobiernos y de las elecciones: sistemas de alerta temprana, programas para adaptar sectores productivos vulnerables, ordenación territorial y protección de ecosistemas esenciales. Su diagnóstico no es pesimista, aunque sí es grave: el tiempo que queda es limitado y las decisiones que se tomen en la próxima década determinarán la vida de varias generaciones.
Un referente que desasosiega por ser tan claro
Canziani, como todo científico que muestra pruebas contundentes, resulta incómodo. Sus estudios indican que numerosos modelos de desarrollo contemporáneos no son factibles en contextos de calentamiento acelerado. Sin embargo, su propuesta no es nunca paralizar la producción, sino modificarla. “No es necesario optar entre la economía y el medio ambiente. En Télam afirmó: “Es necesario escoger entre modelos que nos guíen hacia un futuro viable y modelos que nos lleven al colapso”.
La ciencia como una responsabilidad de todos
Según Canziani, la función del científico no se limita a publicar artículos. También significa advertir, intervenir y explicar. “Si la evidencia indica que estamos en peligro, el silencio sería un acto irresponsable desde el punto de vista ético”, manifestó en una conferencia en la UCA.
Esa oración sintetiza su carrera: un especialista que analiza la atmósfera, pero que está arraigado en el territorio y comprende que la ciencia solo desempeña su papel si aporta a mejorar la vida de los seres humanos.


