Los cambios que necesita Bogotá para enfrentar su crisis de residuos

Desde hace años, Bogotá enfrenta una crisis de residuos sin precedentes: con ¡más de 7 mil toneladas de residuos generados al día! Y si bien algunos ciudadanos y los recicladores de oficio vienen realizando esfuerzos individuales para combatirla, la mayor parte de esta basura acaba siendo acumulada en el relleno sanitario Doña Juana, que se encuentra al borde del colapso. 

Ante este escenario donde no existen políticas públicas ni infraestructura capaces de evitar que este problema continúe empeorando, la organización ambientalista Greenpeace Colombia ha lanzado una campaña denominada “Despierta Galán, la basura no duerme”, que busca recordarle al alcalde Carlos Fernando Galán, su promesa de campaña de darle prioridad a la gestión de residuos en la ciudad. 

Pero además de reclamar a las autoridades es importante que los ciudadanos comprendan que los cambios en la administración de residuos deben ir acompañados de un esfuerzo colectivo. Cada bogotano debe poner su granito de arena, reduciendo su basura, evitando consumir productos que no son reutilizables y reciclando materiales como el papel, el cartón, los envases de plástico y el vidrio, entre otros. 

¿Qué se debe hacer para combatir la crisis de residuos?

Como sucede en muchas otras partes del planeta, actualmente la gestión de residuos en Bogotá  está diseñada para desechar, no para reciclar. Una clara muestra de esto es el hecho de que solo ¡el 10 % de los residuos que se generan en la ciudad terminan siendo reciclados. ¿El resto? Se acumula en tiraderos como Doña Juana. De hecho, se estima que este relleno sanitario recibe ¡más de 2 millones de toneladas de basura al año!

Por eso, la primera medida que debería adoptar el gobierno de Galán es rediseñar este sistema para priorizar la economía circular. Por ejemplo, construyendo plantas de compostaje para procesar residuos orgánicos, creando más centros de acopio para que los ciudadanos puedan acercar sus materiales reciclables e implementando un mayor número de políticas que incentiven tanto a las empresas como a los bogotanos a reducir su generación de basura.

Pero además, es importante que en las escuelas haya programas de educación ambiental que le enseñen a los niños y jóvenes acerca de la importancia de separar los residuos y reutilizar materiales. A esto se debe sumar una mayor inversión en tecnología y en logística para garantizar que los ciudadanos que quieren reciclar puedan deshacerse de sus materiales de forma adecuada. 

Cada granito de arena cuenta

De acuerdo con datos de un estudio realizado por Greenpeace Colombia, el 72 % de los bogotanos considera que no cuenta con las herramientas necesarias para gestionar sus residuos de manera adecuada. Esto demuestra que la infraestructura actual no sirve, pero también evidencia que hay un nivel de desinformación muy alto entre los ciudadanos.

Si se promovieran de forma eficaz, prácticas como el reciclaje o el compostaje podrían ser adoptadas por un mayor porcentaje de la población. Como ahora mismo la cantidad de bogotanos que sabe separar correctamente sus residuos es muy baja, los recolectores no pueden sacarle todo el provecho posible a los residuos reutilizables.

Por este motivo, es necesario que el gobierno promueva campañas masivas de concientización para que los ciudadanos aprendan cómo pueden marcar la diferencia. Si cada bogotano separara correctamente sus residuos orgánicos, ¡el volumen de basura enviado cada año a Doña Juana se reduciría a la mitad!

Valorar el trabajo de los recicladores

Quienes se dedican a reciclar en Bogotá desempeñan un papel indispensable en la gestión de residuos. Pero a pesar de su importancia para el medioambiente y la salud de los bogotanos, su trabajo suele ser infravalorado y, en la mayoría de los casos, trabajan en condiciones muy precarias, sin una remuneración justa ni acceso a beneficios laborales.

Por eso, una mejor gestión no es posible sin dignificar el trabajo de los recicladores a través del acceso a mejores herramientas para su labor. Además, se les debe garantizar la seguridad laboral y reconocer formalmente sus servicios a la comunidad. La ciudad de Medellín, donde su inclusión al sistema formal ha demostrado ser un modelo exitoso, debe servir de ejemplo a Bogotá y muchas otras ciudades del país y del mundo.

Contactate con Ecoactivismo

Envianos tus comentarios y consultas