La defensa basada en la emergencia COVID19
En los inicios de la pandemia COVID19, hubo una decisión mayoritariamente aceptada en todos los países que fue aislar a las personas. Es importante detenerse a reflexionar sobre los fundamentos de esta decisión. El razonamiento es simple: si no hay contacto, no hay transmisión. El modelo analítico es el de la “acción conjetural”, porque no hay información suficiente, se decide sobre la base de probabilidades, y en favor de la vida porque se la considera un valor superior. El problema que suele presentarse es de “información asimétrica”, porque se sabe mucho del costo de soportar la medida, pero nada acerca del costo que se evita. Por eso es relevante explicar lo que sucedería si no se hiciera nada, a fin de sostener la confianza de los ciudadanos. Es lo que sucedió con cl COVID, que fue un fenómeno desconocido. El fundamento legal reside en el “principio precautorio”, que establece que, ante un peligro grave, la ausencia de certeza no debe usarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces. Esta justificación va cambiando a medida que se obtiene más información y disminuye la incertidumbre. Por eso, en la prevención de tragedias, la acción inicial es masiva y luego se evoluciona hacia medidas más específicas. Por ejemplo, inicialmente, la reacción frente al atentado de las Torres Gemelas y el combate contra el terrorismo fue masiva, mediante una declaración de guerra. Pero con el tiempo fue cada vez más selectiva, y cambió el mundo ya que se comenzó a controlar a las personas en los aeropuertos, a instalar cámaras de televisión en las calles, a vigilar la circulación de datos en la web profunda y el lavado de dinero. El tránsito de la gente en las calles, en los aeropuertos o del dinero en los bancos ha cambiado totalmente como consecuencia de estas medidas.
Problemas derivados de la permanencia
Este fenómeno de evolución de medidas de emergencia masivas hacia otras más selectivas y permanentes también se ha visto en la pandemia. El aislamiento en cuarentena ha sido muy difícil de sostener durante mucho tiempo, porque implicaba que 3000 millones de personas estuvieran aisladas. En la economía, el impacto mostró una recesión global de todos los sectores. En los más vulnerables, la capacidad para soportar el aislamiento se hizo difícil porque no tenían casa donde aislarse, ni comida para sobrevivir, ni internet para distraerse y comunicarse, o estaban solas o enfermas. En el plano psicológico se generó una inseguridad generalizada, porque la pandemia global produjo una información intensa que permitió ver en primer plano las tragedias en todos los países. Es un miedo que se acentúa al no poder compartirlo socialmente. En el ámbito internacional, se dificultó la ayuda a los refugiados o sectores de pobreza extrema al no poder viajar hacia los sitios donde se encontraban. Ha sido un impacto que desarticuló un sistema de funcionamiento económico y social global. Estas dificultades han motivado reflexiones sobre qué se debe hacer si en el futuro hay nuevos rebrotes, o tal vez otras pandemias, o contaminaciones masivas.
Las propuestas específicas: teoría de las redes
El modelo analítico para una etapa diferente lo puede brindar la teoría de las redes, que describe cómo una noticia o un virus puede expandirse muy rápidamente o desaparecer. Una noticia verdadera o falsa es intrascendente si una persona se la cuenta a otra; si esta última pertenece a un club, la conocerán todos sus asociados; si uno de esos socios del club es miembro de una colectividad, esa noticia se extenderá aún más, y si tiene una base de datos el efecto será multiplicado. La noticia se expande a través de vínculos y nodos, y algo similar ocurre con los virus. El concepto general es que se puede actuar sobre los vínculos y los nodos, o lugares donde el virus se multiplica, liberando gradualmente al resto. Es imposible desarrollar de modo exhaustivo la diversidad de propuestas que se pueden observar en la literatura actual, pero es interesante hacer un breve listado. Estudiemos el caso de COVID19. En la mayoría de los países, el problema se vinculó con la saturación de los servicios de salud porque el virus se expandió tan rápidamente que muchas personas que necesitaban de ese servicio al mismo tiempo no lo tenían porque la demanda había superado la capacidad de oferta. Inicialmente, la clave fue hacer más lento el ritmo de contagios mediante el aislamiento para que no hubiera una gran cantidad de enfermos en un mismo momento. Esta fue la crisis en algunos países, agravada porque el ajuste económico quitó recursos al servicio de salud. A medida que pasó el tiempo, la cuestión debió oscilar hacia medidas más selectivas.
En general se apunta a montar una infraestructura que controle la demanda y aumente la oferta de servicios médicos, disminuyendo el riesgo de saturación. Este escenario permite dividir el problema, concentrarse en algunos sectores y liberar otros. El manejo flexible, rápido, proactivo, de aislamiento y distanciamiento; sectores específicos controlados y otros liberados; regiones distintas; descentralización local de las decisiones. Todo ello ha demostrado ser el mejor modo de enfrentar la situación. En materia económica sucede lo mismo, porque, cuanto más específica es la decisión de limitar o liberar y mejor la información, más eficaz será la medida. No se trata solo de las empresas, sino también de los consumidores, porque el consumo pude orientarse habilitando circuitos especiales para personas de riesgo de manera que no se expongan innecesariamente. El Estado nacional es fundamental en cl sostenimiento del ingreso básico universal para grupos vulnerables, cada vez más necesaria en el mundo actual. Finalmente, las pandemias globales requieren cooperación científica y política transnacional. La desglobalización que implica el cierre de fronteras es también transitoria en el tiempo y no brinda soluciones en el mediano plazo. Es claro, entonces, que resulta necesario incentivar el diálogo multidisciplinario y creativo para diseñar un sistema más selectivo, flexible, capaz de implementar reacciones rápidas.






